Altea

Altea rima con belleza, roza lo íntimo.
Altea suena a paz, a pereza, suena a alegría. Altea es historia para contar, es música por oír, es cine por ver.
Altea evoca a aguantar la carcajada, a evitar problemas, a asistir a nacimientos. Altea suena a mimosa, a oír te quiero, a soñar con la boca. Altea pronuncia sexo del bueno, acerca la calma con los dedos, moja con besos el cuello sin parpadear.
Altea se escribe con irregularidad, se escribe con sílabas transparentes.
Altea suena a sencilla, a atea con L. 
Altea rima con belleza. 

Win Win (Ganamos todos)



Del director de Up llegó un año después Win Win (Todos ganamos).

Lo cierto, es que en una trama sencilla, deja entrever sensaciones y sentimientos difícilmente visibles en esta época. La solidaridad entre las personas, y la lucha por el bien son los pilares de esta película bastante sencilla pero agradable, cariñosa y correcta.
Con Paul Giamatti de protagonista, la película mezcla drama con humor muy ácido. La difícil vida de un jurista le hace tomar una decisión poco moral para mejorar económicamente. En base a esa idea de remordimiento o sumisión, y la aparición de un chaval (Alex Shaffer) en su vida, hacen que todo cambie drásticamente.
Plasmando una realidad de hoy, que es la lucha económica por sobrevivir, el director muestra a su vez que la honradez y la buena conciencia pueden ir cogidas de la mano en un camino correcto.
Además de ser una película de carácter muy independiente (en cuanto a idea, porque la productora es Foxfilm), sirve como objeto moral y nada tendencioso, que únicamente busca mostrar una idea sobre la vida, dejando de lado la ficción.

Con buenos actores, encarnando buenos personajes, todos ellos con personalidad y nada deformados a lo largo de la película, Win Win se ha convertido en una buena manera de pasar la tarde, y de hacer que cualquier persona de un par de vueltas a aquel asunto que tal vez debería enfocar de otra manera.



Los descendientes


Es una buena película, pero tampoco es para tirar cohetes, como se ha pretendido. Compitiendo con The Artist o Woody Allen, esta película se ha quedado en la posición que se merece: Película taquillera y entretenida. 

Y eso que George Clooney no lo hace nada mal. El papel está bien, pero al director se le olvida que el espectador es inteligente. No es necesario que atraviese una derrota tras otra para empatizar con el actor. El guión, pese a ser una buena idea, naufraga en una idea final, o en un mensaje. Se queda en una historia plana, bien contada, desde el cariño y las bonitas playas de Hawaii. Los actores son demasiado actores-tipo. Es el cine más tradicional. El sufridor, el vividor, el duro, el tonto, el inocente. Están todos los personajes. 

Es una película para ir a ver acompañado, y que te hace volver a casa con el intento de ser una persona más familiar y agradable. Es el sentido de vida de los americanos. Es su estilo. Ese sueño americano no es otro. Estar forrado y vivir al margen del mundo en tu sofá. Pues ese es el protagonista. Sin embargo, es una película que habría recomendado ir a ver hace un mes. Ahora, con Luces Rojas, The Artist, El invitado, o el videoclub calentito con Medianoche en París, La piel que habito o Blackthorn, mi consejo es: Pon en el buscador de Ares: los descendientes. Pídete una pizza, y disfruta.

The Artist



No se dan cinco Oscars si la película es mala. Bueno, tal vez sí... Pero no te dan los cinco Oscars importantes si eres una mala película. Bueno tal vez si...

El caso, es que Thi Artist (lo digo así porque mi pronunciación es puramente anglosajona) es un peliculón. En realidad, todos los halagos que se podían decir, se han dicho. Es una película preciosa, con unos personajes estupendos, una trama muy entretenida, y un montaje espectacular. Además, algo muy curioso, se le da protagonismo a un perro. Pero no al estilo Lassie o Beethoven. Un estilo con estilo, con sentido, y con humor.
Además de todo, fotografía, imagen, trama, resolución, contexto... Es una película brillante.

A pesar de todo, los primeros 10 minutos crean ansiedad, porque claro en 2012, oír solo música de fondo en una película, choca de manera irremediable. Aún así, la película se sobrepone y remonta. Y ni que decir tiene que el actor protagonista (Jean Dujardin) es brillante. 

Con esto, confirmar dos verdades: El cine francés atraviesa un buen momento. Y parece que continuará así, pues hay estrenos con buena pinta a la vista, como Intocable. Además, este año pasado sentó precedente Pequeñas mentiras sin importancia.
La otra verdad es que Hollywood se va a pique. Estos años, los Oscars han sido (quitando En tierra Hostil) para El Discurso del Rey y Slumdog Millonaire. De vez en cuando se ven resquicios de esperanza con los Cohen y No es país para viejos o Woody Allen y su Medianoche en París o Match Point hace ya unos añitos. Pero aún así, parece que todo se decanta por lo palomitero, siendo Avatar un referente en este estilo. Así que mientras su inversión sea esa, toda hecatombe de "La fábrica de los sueños" me alegra enormemente. Cuidemos al cine, nosotros los espectadores, ya que los productores no lo hacen.

¿?

No sé por donde empezar. No sé siquiera que tema a tratar, pero me atrevo, querida, a decir que he cambiado tu vida. No sé que esclarecer, no sé que acontecer, no sé que admirar, escribir es el sino de mi madrugada, pero me atrevo, querida, a decir que te he cambiado la vida. Mi amistad señala tres cabezas, orgullosas y dicharacheras, perros del hortelano, caniches con sombrero. Mi verdad amarra a lo clásico. Mi personalidad se ramifica en personas. Mi autenticidad es denominada por denominadores, nada comunes, siendo todos míos.

Almas de toreros, frente a gatitos panza arriba, la crudeza agota el pensamiento. La agudeza destroza a la vida. El sentido del humor o común, como guste mi merced llamarlo, es la base de nuestra fuente. Es la fuente de nuestra sabiduría. Es la sabiduría de nuestros conocimientos. Son conocimientos que forman nuestros principios. Son principios que aplicamos en la vida. Es una vida bien llevada.

Ríanse, camaradas. Ríanse si no quieren arrepentirse. Ríanse hasta de su sombra, de su gemelo, de su miedo más acojonante. Ríanse de la vida, que la vida ya se reirá de ustedes.